Crítica a Boric y defensa del gobierno de Venezuela
- boliviamultipolar
- 18 ene
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Las declaraciones del presidente Gabriel Boric en Italia, acusando al gobierno de Venezuela de estar vinculado al asesinato de un ciudadano venezolano en Chile, son un acto profundamente irresponsable. Ningún jefe de Estado debería emitir semejantes acusaciones sin pruebas concretas ni respaldo judicial. Lo que Boric ha hecho no es una defensa de la justicia, sino una maniobra política que erosiona la credibilidad internacional de Chile y vulnera principios elementales del derecho internacional.
Al formular una acusación de esa magnitud sin mostrar evidencia alguna, Boric no solo ataca a un gobierno soberano, sino que además pone en riesgo la estabilidad diplomática en la región. Es un gesto que parece responder más a intereses geopolíticos externos que a una genuina preocupación por la verdad. Este tipo de declaraciones sirven al discurso de aquellos sectores que buscan aislar y debilitar a Venezuela, justo en un momento en que el país enfrenta amenazas externas directas a su soberanía.
Venezuela, como Estado soberano, tiene pleno derecho a defenderse de acusaciones infundadas y a exigir respeto a su independencia política y judicial. Ningún país puede ser juzgado por declaraciones mediáticas ni por sospechas sin fundamento. La presunción de inocencia no es una formalidad: es un principio esencial del derecho internacional y del respeto mutuo entre naciones.
El gobierno venezolano, encabezado por Nicolás Maduro, ha sido objeto durante años de campañas de desinformación, sanciones unilaterales e intentos de intervención disfrazados de “preocupación democrática”. Por ello, acusar sin pruebas no solo es una falta diplomática, sino también un acto que refuerza la narrativa de agresión externa contra Venezuela. En este contexto, las palabras de Boric se suman a un coro que pretende socavar los esfuerzos de un país que intenta resistir y mantenerse de pie frente a una presión constante.
Chile debería apostar por el diálogo y la cooperación, no por la injerencia ni la descalificación pública. Si el presidente Boric de verdad busca justicia, debería promover la investigación independiente, la coordinación judicial y la transparencia procesal, en lugar de pronunciarse con ligereza sobre hechos aún no comprobados. Las relaciones internacionales exigen prudencia, respeto y responsabilidad: tres virtudes que, lamentablemente, su gobierno no ha mostrado en este episodio.
Por Jorge Rossel



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